• Fernando Segovia

NICOLÁS ÁLVAREZ: "QUIERO SER ENTRENADOR A NIVEL PROFESIONAL"


Nicolás Álvarez es director técnico de básquet de Patronato en la Primera B. El joven, con tan sólo 21 años, se perfecciona en su profesión y tiene grandes aspiraciones con respecto al deporte. Hace unos meses emprendió un viaje rumbo a España donde realizó una capacitación en el club Juan de Austria. La misma duró tres meses y él asegura que le dejó una enorme experiencia y que va por más. Nicolás inició su carrera como asistente de Oscar Armando en la Primera Local de Echagüe, y desde 2015 trabaja en las inferiores del Rojinegro. El paranaense, además, se recibió de Profesor de Educación Física este año; y el último fin de semana completó el ENEBA III en Buenos Aires.

En una extensa charla con Doble y Falta, contó sobre sus inicios en el deporte, su experiencia en Madrid, las diferencias entre el básquet español y el local, y cuáles son sus aspiraciones en un futuro, entre otros.

-¿Cómo comienza tu historia con el basquet?

-Esto empezó a los 16 años, cuando jugaba en Echagüe. Desde ese tiempo empecé a ayudar y a colaborar con los procesos de minibasquet y en la Primera local, el cual coordinaba Oscar Armando. A mitad del año siguiente, me acuerdo que se me acercó Edgardo del club Patronato y me habló para que empiece a dirigir una de las primeras. En ese entonces, el equipo recién se armaba y estaban buscando algún entrenador, y como yo había hecho Nivel 1, arranqué. Después agarré la otra primera también, allá por el 2015, mientras seguía con la primera, equipo que había conformado. Al año siguiente, seguí como entrenador de la Primera C y estaba coordinando el minibasquet. Ya este año quedé con la primera y U19.

-¿Cómo fue la primera experiencia como entrenador?

-Al principio fue complicado a nivel personal por los nervios y por no saber lo que iba a pasar. Siempre trataba de dejar en claro los roles que teníamos, que a mí me tocaba estar al frente de ellos y ser el entrenador. Destaco el respeto que ellos me tuvieron como jugadores porque lo necesitaba. Nunca tuve ningún problema porque me crucé con mucha gente muy respetuosa y que aceptaba todo lo que uno decía. Por ahí había algunas discusiones o roses normales, pero siempre con mucho respeto y eso me ayudó mucho, y más como me tocó a mí, que siendo muy chico tenía que estar enfrente de ellos.

-En ese tiempo estabas estudiando el profesorado de Educación Física y trabajabas en el club, ¿cómo te manejabas con el tiempo?

-No sé como hacía con el tiempo. Viajaba a Santa fe a la mañana temprano. Volvía a media tarde, alrededor de las cuatro de la tarde. Llegaba a Paraná y me iba directamente al club. Ahí estaba toda la tarde con el minibasquet, tenía una hora de descanso, y después me tocaba la Primera hasta las once y media de la noche. Volvía a casa como a las doce, me bañaba, comía, y al otro día hacía lo mismo.

-¿Cómo se estableció el primer contacto con el club español?

-Me sorprendió porque no era la idea principal. En aquel momento, a mí me había salido una beca para unas capacitaciones de inglés que hago en Santa Fe. Era otra la idea del viaje, era otro lugar, otro destino. A través de la Subcomisión de Básquet del club, que tenía el contacto con Jorge Andrés, un argentino que vive allá desde el 2002, surgió una posibilidad de que vaya un entrenador a vivir esta experiencia, a trabajar con ellos y a conocer. Me lo ofreció Edgardo a ver si me interesaba y acepté.

-¿Cuál fue la primera reacción ante la confirmación del viaje?

-Hasta que no estaba arriba del avión no lo podía creer. No creía que iba a ir a Madrid y que iba a estar en España. Nunca había salido de Argentina. Entonces, uno hasta que no está ahí no se lo cree. Estaba muy ansioso, tenía muchas ganas de ir para saber con qué me iba a encontrar. Estaba medio nervioso, pero por suerte lo manejé bien.

-¿Cómo era el día a día en Madrid?

-A la mañana estaba más tranquilo porque hacía cosas del curso, veía un poco de básquet, tenía un tiempo libre hasta las cuatro de la tarde. Después, todas las tardes arrancaba a trabajar en el club. Primero tenía la práctica con la categoría Alevín, tenía con la Cadete hasta las ocho y media, y luego estaba con la Primera hasta las once y media de la noche. Y de ahí me volvía a la residencia en donde yo estaba viviendo.

-¿Cómo era tu relación con los otros entrenadores?

-A ellos les sorprendió mucho porque yo me fui sin conocer a nadie, sin saber a dónde iba a ir, cómo era la gente con la que me iba a encontrar, las instalaciones, no conocía mucho. Por suerte me crucé con entrenadores muy buenos, de muy buena calidad humana. Ellos me dejaban que aporté lo que creía que era necesario para el equipo. Entonces eso te abre una gran puerta, que por ahí si ellos no hubiesen querido, yo hubiese estado al margen y hubiese visto de afuera al equipo. En cambio, pasó todo lo contrario y eso me ayudó a integrarme y estar cerca de los jugadores.

-¿Vos los dirigías a los jugadores en torneos o sólo en partidos amistosos?

-Allá se compite todo el tiempo, hay mucha competencia. Allá desde pre-mini y primer año ya tienen competencia con semifinales, finales y con todo. Tuvimos torneos de la comunidad de Madrid y dependiendo de la clasificación iban a torneos de España o torneos más importantes y de mayor nivel.

-¿Qué diferencias y similitudes podes encontrar entre el básquet español y el de acá?

-Creo que la mayor diferencia está en la forma de competir que tienen, porque ellos compiten desde los 8 años, lo cual ayuda a levantar muchísimo el nivel en las formativas. Eso le da mayor libertad y tranquilidad a los entrenadores de las categorías mayores, ya que si se hace un buen trabajo, los chicos vienen con nivel y ritmo de competencia, se les hace más fácil a ellos poder incrementar el nivel a medida que el jugador va creciendo, sin necesitar tanto tiempo de adaptación. En cambio, acá en pre mini y mini no se compite, entonces cuando llegan a U13 o U15 a muchos chicos les cuesta el cambio. Después en Primera, ellos tienen un juego que no es tan pasional como el nuestro. Nosotros tenemos esa cuota de pasión que por ahí allá falta, a pesar de que, en general, a nivel individual no seamos tan buenos técnicamente.

-En cuanto a los elementos de trabajo, ¿ellos están mucho más avanzados que acá?

-Yo nunca terminé de usar los elementos que tenía para trabajar. Ellos están muy equipados, tienen muchas canchas y mucho material. Pueden entrenar cuatro equipos a la vez sin ningún problema.

-¿Qué es lo que más rescatas de tu experiencia en España?

-Creo que lo más importante fue la experiencia que viví, como te hace ver las cosas desde el básquet, y la vida cotidiana también. Es una experiencia que te abre la cabeza y te ayuda mucho a ver las cosas desde otro punto de vista.

-¿Cuál es la idea de juego que tratas de implementar en Patronato?

-Yo tengo un grupo joven, mi idea es que sea un equipo largo con la mayor cantidad de rotaciones posibles y muy activo. Estamos entrenando con 13 mayores y 7 juveniles. Tratamos que se mueva mucho el banco y ser muy intensos. Mi objetivo es que tengan las ideas claras y los roles claros.

-¿Qué objetivos te planteas de cara al futuro?

Mis objetivos a nivel personal son bastantes claros. Eso varía en cómo se dan las cosas y un poco la suerte también. Mi objetivo es ser entrenador de básquet a nivel profesional y poder vivir de esto. Poder llegar a ser profesional lo antes posible. Trato de no desaprovechar ninguna oportunidad.

-¿Qué clubes te gustaría dirigir?

-No hay ningún club en particular que me gustaría dirigir. Por ahí uno siempre mira lo que son Talleres, Olimpia, Echague, que son los que están ahora en el profesionalismo, semi profesionalismo, uno lo ve por el nivel de competencia que tienen. Me gusta mucho la competencia y estoy tranquilo esperando que se den las oportunidades.

-¿Cómo lo ves al equipo en este torneo?

-Tuvimos un arranque, no flojo pero medio que no nos dejaban levantar, perdimos los dos primeros partidos por dos puntos y el tercer partido lo perdimos por 8, después pudimos levantar con María grande, que le dio confianza al equipo. El equipo no deja nunca de entrenar, a veces entrenamos hasta los domingos, el entusiasmo que le ponen los chicos te deja soñar con más pero uno trata de tener los pies sobre el piso. Por ahí los objetivos que tenemos son varios, pero a nivel deportivo tenemos el objetivo de lograr una identidad, apuntamos a lo más alto pero sin perder la calma. Lo bueno que el torneo es parejo y te deja trabajar tranquilo.

-¿Hay mucha diferencia entre la Primera C y la B?

-Hay mucha diferencia entre la C y la B, porque te sube mucho la intensidad y la exigencia, esta categoría tiene eso que los equipos juegan con mucha intensidad, entonces por ahí se complica, uno tiene que armar los planteamientos de otra manera, algo que no sucedía en la C ya que era más repartido. En la B sale uno que es efectivo y entra otro que es casi igual y eso te lleva a pensar un poco más y a trabajar un poquito mejor.

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